Cómo correr se volvió parte de mi

Si me hubieran dicho hace unos años que iba a correr por gusto… no lo hubiera creído. Hoy no solo corro, me encontré ahí.
Si me hubieran dicho hace unos años que iba a correr por gusto… no lo hubiera creído.Y no porque no pudiera… sino porque estaba convencida que no era lo mío.

Nunca pensé que iba a ser “esa persona” que corre… y mucho menos que lo iba a disfrutar.

Si bien recuerdo, el primer día que corrí en serio fue en el club. Tenía una meta de 3 km… y se sintieron pesadísimos. No tenía idea de cómo correr, ni ritmo, ni técnica… nada. Y además, traía una historia muy clara conmigo: yo no era buena para correr.

Desde la prepa lo había intentado y mis rodillas no me dejaron, así que crecí con esa narrativa de que en algún punto mi cuerpo simplemente no iba a poder. Y aunque esa historia estaba muy instalada en mí… algo me hizo empezar.

No fue por amor al running. Fue por un reto con mis amigas en el Apple Watch de cerrar los círculos todos los días. Entonces correr se volvió solo una forma de completar mi meta calórica. Nada más.

Y sí… al principio me daba muchísima flojera.

Pero aún así, lo seguí haciendo.

Hasta que algo cambió.

El año pasado, Alan me dijo:

“¿Y si corremos un medio maratón?”

Y no sé bien por qué… pero dije que sí.

Ahí empezó un entrenamiento más formal, más enfocado… y fue en ese proceso donde me sorprendí a mí misma pensando: ok… esto sí me esta gustando. Lo empecé a disfrutar cañón.

Además, también lo integre a mi viajes…

Un día Alan me dijo: “correr lo puedes hacer donde sea”… y literal, se me abrió otro mundo. Empecé a correr en lugares nuevos, con otros paisajes, otras energías. Uno de los que más tengo grabado fue en Coimbra, Portugal. Corrí junto a un río, en una ciudad universitaria, y me sentí joven, libre y poderosa. Solo corrí… y gocé.

La mayoría de las veces corro sola.

Y eso, sin darme cuenta, se volvió una de las enseñanzas más grandes que me ha dado correr: aprender a estar conmigo, a hacer algo para mí y por mí.

Ha sido un camino solitario… pero nunca me he sentido mejor.

Claro que hay momentos duros.

Como en HYROX, cuando intenté correr después de hacer la estación de los burpees y sentí que no tenía aire… nada. Iba a paso tortuga, literal me sentía como una viejita de 80 años.

Pero nunca dejé de correr.

Y ahí entendí algo importante: cuando siento que ya no puedo, me hablo bonito. Me digo: claro que puedes Sof, tu cuerpo es fuerte… la mente solo hay que aprender a ignorarla.

Y luego están esos momentos que se quedan contigo.

Como ese día en Los Colomos.

Iba a correr 12 km, era la primera vez ahí. Según yo iba a hacer 12km, pero mi reloj estaba en millas y yo no tenía idea de eso. Solo me dejé llevar. Y me enfoqué en llegar a 10 “km” que al final resultaron fueron millas…

Seguí, avancé, confié en mi cuerpo.

Y cuando terminé y vi que había corrido 16 km… lloré. Lloré yo solita como una niña quien logró ganar un premio o algo así, fue demasiada la felicidad que sentí. Me sentí invencible.

Ahí algo en mí hizo click.

Correr me ha enseñado muchísimo.

Que el cuerpo es muy fuerte, mucho más de lo que creemos. Que si lo cuidas y lo escuchas, puedes lograr cosas increíbles. Y que la mente puede ser tu mejor aliada… o la que te limita.

Hoy corro porque quiero.

Porque me hace feliz, me da paz y me conecta conmigo. Porque me gusta la disciplina que implica… y porque quiero seguir descubriendo hasta dónde puedo llegar.

La música es clave para mí. Mis playlists, las canciones, lo que me hacen sentir… todo eso me impulsa.

Y cuando termino… siento felicidad, calma… y un orgullo personal muy bonito. De esos que no necesitan explicarse.

Correr no solo fortaleció mi cuerpo. Me enseñó a creer en mí.

Y cuando eso pasa… ya no hay forma de volver a la versión de antes.

Así es mi corta historia: Correr llegó a mi vida sin avisar… y terminó enseñándome más de mí de lo que imaginé.

Sof

El Cuerpo también MEDITA

Porque antes de entenderlo… ya lo estaba sintiendo

Hoy quiero platicarles un poco más de lo que ha sido integrar la meditación a mi vida…

Tampoco crean que ya me volví toda elevada, yogi-budista que medita todos los días. No, la verdad es que lo hago de vez en cuando (aunque sí trato de hacerlo más seguido). Me gusta sobre todo ir a este estado de presencia cuando ando con pensamientos intrusivos o cuando quiero aterrizar algún tema que me está causando ruido.

Para mí se ha vuelto como un espacio donde puedo ver todo desde un punto más neutral… pero sobre todo, donde puedo darme cuenta de cómo lo estoy vibrando y sintiendo desde mi cuerpo, no solo desde lo que me dice mi mente.

Al principio yo pensaba que meditar era algo de la mente. Respirar, enfocarme y dejar de pensar. Pero conforme empecé a practicar más, me di cuenta de algo muy claro: el cuerpo llega primero.

Cuando me siento a meditar, todo empieza igual. Las piernas incómodas, la espalda pidiendo moverse, de pronto siento calor o frío, el pulso, la piel… literalmente mi cuerpo está sintiendo todo. Y lo más curioso es que lo primero que quiero hacer es callar todo eso, como si estorbara.

Pero ahí fue donde entendí algo importante: el cuerpo no se puede callar. El cuerpo habla todo el tiempo, aunque no quiera escucharlo. Y antes de entender lo que estaba pasando, ya lo estaba sintiendo.

De pronto empieza a pasar algo diferente. Aparece una quietud muy sutil, como una expansión rara, algo que no tiene nombre. Y cuando logro quedarme en la respiración y dejo de luchar con querer controlar todo lo que estoy sintiendo, llega una calma muy bonita. No sé cómo explicarla, solo sé que la siento… y que se siente como paz.

Y luego vienen las emociones.

En silencio, las emociones se sienten distinto. Sin distracciones, no hay a dónde ir. No llegan de golpe, más bien se van filtrando poco a poco… como la serpiente.

Primero aparece una sensación, luego una incomodidad, y después algo más profundo. No siempre sé qué es, pero sí sé que está ahí. Y en ese silencio, por primera vez, no hice nada para cambiarlo. No traté de respirar “mejor”, no intenté entenderlo, no me distraje… solo me quedé.

Y fue ahí donde algo empezó a moverse, pero no afuera, adentro.

Sentí cómo mi cuerpo se aflojaba, cómo la emoción respiraba, y cómo yo dejaba de intervenir. Y ahí entendí algo muy bello: el cuerpo no necesita que lo controles, necesita que lo escuches. Las emociones no vienen a incomodar, vienen a mostrarse.

El silencio no las crea… las revela.

Y cuando dejas de huir, algo cambia.

Las emociones no desaparecen, pero se acomodan. Como si algo dentro de ti dijera: ya puedes ver.

Y creo que ahí entendí algo que me cambió la forma de ver la meditación.

No es vaciarme de todo…
es habitarme.

Con cariño, Sof.

LA VISITA

En el primer día de silencio pensé en ella.

La serpiente.

Como un recuerdo suave deslizándose por la mente.

“No vengas a asustar a nadie”, le pedi en secreto, como quien le habla a un espíritu antiguo.

El ashram respiraba lento. Madera, viento, hojas, arena, pasos descalzos.

Y al día siguiente, ahi estaba.

Enrollada en la viga principal de la cocina como un mantra vivo. Quieta, perfecta, presente.

Nadie podia hablar.

Pero todo el cuerpo del grupo hablaba. Ojos abiertos. Sonrisas contenidas. Dedos señalando mi tatuaje.

Silencio lleno de significado.

Yo no sentí miedo.

Sentí reconocimiento.

Como si algo muy viejo me dijera: “estás en casa”.

A veces levantaba la cabeza y nuestras miradas se cruzaban.

Dos animales observándose. Dos formas de conciencia respirando juntas.

Ella inmóvil. Yo aprendiendo a estarlo.

La serpiente no vino a interrumpir el retiro.

Vino a recordarme que la naturaleza también medita, que mudamos piel, que todo cambia, que todo se desliza, que nada se queda.

Y que a veces la vida te manda señales suaves, escamosas, perfectamente silenciosas.

La que mudo mi silencio

Mi guía espiritual!

En el retiro no solo mudé pensamientos.
Mudé piel.

Aunque no me di cuenta… hasta que ella apareció.

Desde la primera meditación hubo algo extraño. Mientras intentaba concentrarme en la respiración y sobrevivir al entumecimiento dramático de mi pierna, apareció un pensamiento muy claro:

“¿Y si viene una serpiente?”

La pude visualizar entrando lentamente al lugar donde estábamos meditando, pasando por encima de mis piernas. Yo sabía que era solo una historia en mi mente… pero fue muy vívida.

No fue miedo.
Fue presencia.

El pensamiento volvió a aparecer una segunda vez. Y recuerdo que, en silencio, le hablé:

Si vas a manifestarte, hazlo bonito.
Sin asustar.
Aquí hay humanos nerviosos.

Y lo solté.

Al segundo día, ahí estaba.

Enrollada en una de las vigas del comedor, donde nos reuníamos a comer en silencio, donde integrábamos pensamientos y dolores. Era color cafecito, no muy grande. Perfectamente tranquila, sin ganas de asustar a ningún humano.

Parecía que ella también estaba en el retiro.

Era un retiro de silencio.
Nadie podía hablar.
Pero pocas veces he sentido un silencio tan lleno de cosas no dichas.

Las miradas iban y venían.
Los cuerpos tensos.
El respeto.
El asombro.

Y entonces algunos compañeros comenzaron a mirarme… y a señalar mi tatuaje.

La serpiente.

Fue imposible no sentir que había una conexión.

No sé qué tipo era.
No sé si los demás sintieron lo mismo que yo.
Pero sí sé lo que sentí cuando nuestras miradas se cruzaron varias veces durante el día:

Acompañamiento.

En lo profundo de mi ser sentí que estaba ahí.
Por mí.
Y para mí.

No llegó con caos.
No atacó.
No huyó.

Solo estuvo, en silencio, acompañándonos.

Entonces algo dentro de mí entendió.

La serpiente como maestra

Las serpientes no mudan por estética.
Mudan porque crecer duele en la piel vieja.

Primero se aprietan.
Se rozan contra la tierra.
Se incomodan.
Y solo entonces… sueltan.

En esos días yo estaba exactamente ahí.

Dolor físico.
Ego inflamado.
Historias mentales.
Silencio que raspa.

Algo en mí estaba apretado.
Algo pedía desprenderse.

Y entonces ella apareció.

Como un recordatorio viviente de lo que estaba ocurriendo por dentro.

La muda no es elegante mientras sucede.
Es vulnerable.
Es torpe.
Es incómoda.

Pero es necesaria.

Después de verla, algo cambió.

No fue espectacular.
No fue una iluminación con luces doradas.

Fue más sutil.

Fue una certeza tranquila.

La certeza de que el silencio no es vacío.
Es fértil.

Que cuando te callas lo suficiente, empiezas a escuchar símbolos.
Presencias.
Mensajes que no pasan por la mente… pasan por el cuerpo.

No sé si ella estaba ahí “por mí”.
Pero sí sé que yo estaba lista para verla.

Y a veces eso es lo único que importa.

Tal vez no mudé completamente.
Pero sí me aflojé.
Sí me suavicé.
Sí dejé caer una capa.

Yo pedí una señal.
Y llegó enrollada en una viga.

El retiro terminó.
Y, en silencio, algo en mí sigue mudando.

Con amor,
Sof

RE-LA-JA-DA (crónicas de un retiro de silencio)

“La bendita Impermanencia”

Ya ando de nuevo por acá, inspirada en escribir y, sobre todo, en compartir con ustedes uno de los retiros más bonitos y de muchísimo aprendizaje que he experimentado en esta vida.

Me fui a Oaxaca a un retiro de silencio de 5 días y, honestamente, tenía la creencia de que regresaría “iluminada”, toda elevada… pero pues ¿qué creen? jajajaja. La realidad fue otra: regresé con dolor de rodillas, dolor de espalda, arena en el pelo y en todo el cuerpo, y con mucha información bonita que le está dando una paz a mi mente y corazón que no sé si sea posible describir aquí con palabras… pero lo intentaré.

Creo que este tipo de retiros son muy bonitos (cuando uno se siente en la búsqueda de vivir experiencias que te reten a conocerte más), porque son pura práctica de cosas que posiblemente ya sabes o has leído, pero si no se practican, no se entienden. Hasta que no lo experimentas es cuando realmente comprendes. O bueno, en mi caso así es mi manera de aprender y entender la vida.

Primero quiero platicarles un poquito de lo que aprendí y darles una explicación teórica para que entiendan mejor el relato. La base principal de este retiro (además de no hablar NADA por 4 días) fue aprender Vipassana.

Yo sé, suena muy místico o muy yogui, budista o “¿qué cosas locas anda aprendiendo la Sof?”. Pero no. En realidad es algo muy básico y brutal al mismo tiempo: sentarte… y observar.

Observar la respiración.
Observar el dolor.
Observar la mente haciendo novelas catastróficas.

Con esta pequeña intro quiero empezar a contarles algunos acontecimientos que, sin saberlo en ese momento, fueron de lo más revelador y hermoso que viví. Espero que lo gocen, se rían y que logre captar su atención en lo que aprendí después de mucha, mucha práctica.

Primera enseñanza: LA PRIMERA MEDITACIÓN

Aquí empezó el retiro. A partir de ese momento estaría en silencio por 4 días completos. Claro que mi mente aún tenía mil dudas, incertidumbre y un poco de miedo de no saber qué iba a pasar en esos días.

Eduardo, nuestro guía de meditación, nos explicó brevemente que íbamos a meditar una hora, que buscáramos una posición “cómoda” y que era momento de cerrar los ojos y concentrarnos en la respiración.

Ahí voy yo, muy en mi papel de: “me la va a pelar esta meditación”.

Honestamente no sé si pasó 1 minuto, 10 o 15… cuando una de mis piernas empezó a entumirse. Pero no poquito. Horrible.

Y ahí empezó el caos mental (del cual no me di cuenta en ese momento, ya verán por qué).

Estaba tan preocupada porque se me estaba entumiendo la pierna que comencé a tener pensamientos muy locos. Me dije varias veces:

“Sof, si te montas en tu macho de ‘yo vine aquí a meditar como Buddha y no me voy a mover en 60 minutos para NADA’, lo más seguro es que esa pierna se te va a morir”.

Sí. Así como lo leen. Me la creí.

Pensé que había una alta probabilidad de que se me cortara la circulación y que, cuando abriera los ojos al final de la hora, mi pierna estaría morada y me la tendrían que amputar.

“ALERTA AMPUTACIÓN INMINENTE”.

Literal mi mente estaba con ese letrero gigante.

No sé cuánto tiempo duré en esa guerra mental, pero mientras más me cuestionaba si movía la pierna y la “salvaba” o si me aferraba a no moverme, más se entumía. Más y más.

¿Y qué creen que pasó?

Me creí la historia.

Cuando en realidad… solo estaba híper mega dormida la pierna. Punto.

Y lo más fuerte es que no me di cuenta de esta primera gran enseñanza hasta ahora que decidí escribirlo. Justo aquí, redactando, han ido llegando las revelaciones de lo increíble que fueron esos días.

La gran enseñanza fue esta:

Mucho del sufrimiento no es lo que pasa…
es la historia que contamos sobre lo que pasa.

Y si reflexionamos un poquito, así vivimos gran parte de nuestra vida: creyendo las historias locas de nuestra cabeza sin cuestionarlas. Solo porque están en nuestra mente, asumimos que son verdad.

Ahí es cuando dejamos de vivir el presente.
Vivimos en una historia que no es real.

Yo estaba tan enfocada en lo que podría pasarle a mi pierna en el futuro, que dejé de estar presente en ese momento. Incluso olvidé lo que realmente estaba practicando: escuchar y sentir mi respiración.

El dolor como maestro

Los días siguieron pasando y yo seguí muy metida en hacer de mi práctica algo bonito, en lograr esa paz mental.

En el tercer día, observando las posturas de los demás, por fin encontré la posición en la que “aguantaba” más el dolor corporal y donde cada vez era un poco más “cómodo” estar re-la-ja-da sin moverme.

Honestamente, en todas las meditaciones me dolió TODO.

Las rodillas gritaban auxilio.
La espalda estaba en huelga por estar tan derechita.
El cuello poseído de dolor.
Los empeines… la cereza del pastel.

Y con todo ese dolor entendí algo muy profundo.

Fue como si mi cuerpo me dijera:

“¿Ahora sí me vas a escuchar? PUES TOMA TODAS LAS SENSACIONES JUNTAS.”

En Vipassana el dolor no es el enemigo.
Es el maestro.

Porque viene a enseñarte:

– Impermanencia (sube, baja, cambia).
– Reacción automática (huir).
– Historias mentales dramáticas.

Lo máximo que logré meditar sin moverme fueron 45 minutos. Fue el tercer día, en la primera meditación de la mañana.

Recuerdo que desperté con mucha emoción de ir a meditar. Creo que mi cuerpo y mi mente estaban listos para vivir esa experiencia sin colapsar mentalmente.

Desde que inició fue algo así como:

“Ok, dolor. Estás ahí… te veo… no te peleo.”

Y ahí pasó algo mágico:

El dolor dejó de ser sufrimiento y se volvió solo una sensación.

Iba y venía.
Subía y bajaba.
Sin historia catastrófica.

Me enseñó a estar en total presencia, sintiendo todo lo que pasaba afuera y adentro… sin sufrimiento.

Segunda enseñanza: LA REVOLCADA DE LA OLA DEL MAR

Luego el universo decidió reforzar la lección y mientras estaba muy feliz disfrutando mi tiempo libre en el mar, llega tremenda OLA y tremenda revolcada que me dio.

Mientras daba vueltas abajo del agua pensé:
“ok… esto también va a pasar”.

Y me relajé.

La bendita impermanencia.

Salí toda digna, modo guerrera zen…
hasta que en la regadera cayó medio kilo de arena de mi cabeza.

Ahí me dio un ataque de risa.

Porque tal vez la iluminación no es volverte perfecta.

Tal vez es esto:

reírte de tu drama,
observar tu mente sin creértela toda,
aceptar las olas cuando llegan,
y seguir lavándote el pelo con shampoo dos veces.

Tal vez iluminarse no es elevarse del suelo,
sino aprender a estar en él.
Con dolor en las rodillas,
con arena en el cabello,
con pensamientos locos que anuncian “amputación inminente”.

Y aun así… estar en paz.

Hoy, si tuviera que resumir el retiro en una palabra, sería:

re-la-ja-da.

No porque la vida ya no duela.
No porque ya no haya olas.
No porque mi mente haya dejado de inventar historias.

Sino porque ahora sé observarlas.

Sin prisa.
Sin pausa.
Solo presente.

Y mientras aprendía a observar el dolor y las olas…
algo antiguo, silencioso y escamoso también decidió aparecer.

Pero esa visita merece contarse aparte.

Gracias por leerme, espero gocen de esta historia tanto como yo goce vivirla.

Con cariño re-la-ja-do

SOF

Crecimiento a nivel espiritual

“Ligera, consciente, enamorada”

A lo largo de mi vida he descubierto que la parte espiritual que habita en mi siempre ha encontrado un gran refugio en la naturaleza. El crecimiento espiritual, o a lo que mejor llamaré la re-conexión espiritual no sucede de un día para otro. Es un viaje silencioso, un poco invisible, pero profundamente TRANSFORMADOR. Comienza cuando surge una inquietud: una sensación profunda de que en esta vida hay algo más, algo más profundo que lo cotidiano, algo mas verdadero que las apariencias, mas duradero que todo el ruido del mundo.

Mi camino no ha sido de manera lineal. Creo profundamente que cualquier camino de transformación esta acompañado de subir y bajar constantemente en una montaña rusa de mil emociones y cuestionamientos. Este viaje para mi ha estado lleno de preguntas sin respuestas inmediatas, de muchas pausas necesarias, de caídas que me han enseñado más que los logros conquistados. He tenido que soltar muchas creencias heredadas, patrones que ya no me servían y relaciones que ya no estábamos vibrando en la misma frecuencia. Aprendí a mirar hacia adentro con mucha honestidad; aprendí a habitar mi sombra con mucho, mucho amor; a escuchar la voz dulce y suave de mi intuición… aprendí a confiar en algo mucho mas grande que yo, incluso aun sin poder verlo solo lo siento.

A lo largo de mi recorrido he descubierto que crecer espiritualmente no significa “elevarse” o “alejarse” de lo humano, sino de todo lo contrario: significa enraizarse, habitar el PRESENTE, conectar con la vida desde el ALMA. He aprendido a agradecer, no solo todo lo bello, si no también todo lo difícil; a ver lo divino en lo cotidiano, lo sagrado en lo simple.

El crecimiento espiritual no me ha hecho perfecta (ni es lo que busca mi ser) me ha hecho mas consciente. No soy inmune al dolor humano, lo que si es que soy mas abierta a ver todo con amor y conectar desde y para el amor. Y se que el camino continuara, que esto no terminara ya, es más creo fielmente que el seguir en este viaje de crecimiento espiritual será partiré de toda mi vida humana; por lo que celebro cada paso andado, cada despertar, cada momento en que me elijo con compasión y elijo vivir desde la verdad del corazón.

Gracias por leerme y acompañarme con estas palabras que con mucho amor escribo. Deseo de todo corazón que cada quien encuentre su propio ritmo, su propio cielo, su propia danza amorosa con la vida. Que este viaje espiritual no termine y que solo les llene su corazón de gran amor por ustedes y la vida tan linda que tienen delante de ustedes. A vivir en presencia amando y gozando todo lo lindo que tiene este mundo para ofrecernos.

Con mucho cariño;

SOF la cometa enamorada de la vida misma

ENAMÓRATE DE TI

 

Hoy les quiero escribir de un tema que honestamente me apasiona. Me apasiona hablar del amor que nos tenemos, aunque debo decirles que siento se nos olvida. Ese tema tan hablado últimamente del amor propio. En este escrito no quiero enfocarme en el amor propio como tal. De lo que realmente les quiero hablar es de enamorarte, enamorarte perdidamente de ti mismo, de todo lo que eres, de todo lo que en el fondo sabes puedes llegar a ser.

El enamoramiento lo vemos como algo que solo se puede dar hacia el exterior, hacia alguien más. Honestamente por muchos años creí lo mismo. Y un día cuando estaba cuestionando el amor, caí en cuenta que tenia mucho tiempo no me conectaba con el amor que tengo hacia Sof, vivía tan metida en el roll de esposa, de mamá, de amiga, de lo que tu quieras, que había olvidado pensar en SOF, en este ser humano que habita en este cuerpecito petite y estaba desconectada de lo que sentía por ella. Por lo que decidí comenzar a prestar mas atención a mis sentimientos hacia ella; algunos días honestamente no me gustaba estar con SOF, sin embargo pues no había de otra jejeje vivo conmigo misma 24/7 jajajaja así que estaba canijo darme un time out de mi misma. Y que hacia en estos días donde no esta chido estar con SOF??? me contemplaba y observaba eso de mi que «no me gustaba»; con esta contemplación me empece a dar cuenta que al final no era que no me gustara, lo que no me gustaba era como Sof estaba programada a reaccionar ante ciertas situaciones por lo que empece a enfocarme en buscar dentro de Sof otra manera de ver el mundo y sobre todo de tomar acción, dejando la reactivada un poco desorientada ya que tenia varios años en piloto automático y no conocía otra forma mas que esa. Fue un camino interesante porque aquí empezó el enamoramiento de nuevo hacia Sofi, empece a amar lo que descubría existía dentro de mi, pero que tenia oculto (me preocupaba mucho lo que pensaran los demás o «hacer sentir mal» a los otros por mis acciones o respuestas) y descubrí que al ser honesta conmigo y solo elegir lo que me diera paz y amor; claro sin aplastar al otro, me llevaba a una conexión mucho mas autentica conmigo y con lo seres que me rodean.

Lo bonito de enamorarse de uno mismo es que no solo vemos la parte chida, también nos toca convivir desde un inicio con lo no tan chido, eso que no le mostramos a los demás en la primer cita, eso que sale (o tal vez nunca salga) cuando ya tienes una relación a largo plazo. En este caso mis queridos lectores, uno se empieza a conocer tanto, que vas amando todo lo que algunas vez creíste esta mal dentro de ti, porque entiendes que es parte de lo que has aprendido en la vida y solo te sirve para cuidar de ti y tomar decisiones mas asertivas y en amor. Enamorarte de ti mismo es asombrarte de tu capacidad de dar amor hacia los demás, de tu capacidad de ver la vida desde la felicidad! Es tener platicas constantes contigo misma siendo paciente y compasiva cuando te encuentras en conflicto, honrando la persona que eres y descubriendo que eres la mejor compañía que tendrás por el resto de tus días aquí en la tierra. Y que mejor que poder convivir con esa persona desde el amor y la felicidad. 

Por eso los invito a mirarse a ustedes mismos con esos ojos de amor y admiración; a descubrirse en toda su luz pero también en toda su sombra. Había algo que empece a realizar mas seguido, que no me gustaba hacer (en un principio); era mirarme en el espejo, cruzar miradas conmigo misma y realmente observarme, decirme cosas lindas, reír conmigo misma; empece a tener conversaciones profunda con Sof del presente, y también con las Sof del pasado (y podría hasta decirles que con la Sof del futuro), poco a poco empece a perder el miedo de VERME… podía ver mas allá de solo un rostro bonito (jejeje claro que me hecho flores yo misma, recuerden estoy enamorándome de mi), podía ver a través de mis ojos, podía ver mi alma; y era en estos momentos donde me empece a enamorar profunda, deliciosamente y lentamente de mi misma. Ya no era solo voltear al espejo y «mirar» ya era cruzar miradas, VERME realmente y conectar con todo el amor que habita en mí. 

Así que los invito a enamorarse de ustedes mismo, verán como la vida se vuelve MARAVILLOSA

Con mucho amor,

SOF (esta cometita que anda bien enamorada)

TODOS SOMOS UNO 🐉

Solo hay una manera de saber
en qué dirección ir.
Tienes que seguir tu miedo.
Te mostrará el camino.
Huir de lo que te asusta es una forma de perder el camino: al hacerlo te alejas más y más de lo que buscas.
Si tienes miedo de enfrentar a esa persona o situación, ahí está el nudo que hay que derretir.
Ese nudo que si se reconoce y se enfrenta te donará las llaves de la libertad!
De ahora en adelante, entonces cuando sientas miedo, molestia, irritación y preocupación no huyas. Mantente escuchando lo que sientes.
Y con coraje adéntrate a descubrir el tesoro escondido en tu malestar.
′′ Los tesoros más preciados son custodiados por el dragón más terrible. Para llegar a los tesoros, hay que ir al dragón… y besarlo.»

Bert Hellinger

Un Viaje hacia el Interior

Hay momentos en la vida que uno viaja hacia el interior, dándote cuenta que será el viaje más importante de tu vida; con un millón de aventuras, retos y caminos diferentes que tomar. Donde conocerás partes de ti que ni sabias existían y donde conocerás personajes a quienes respetaras y agradecerás por acompañar tu paso por este maravilloso caminar llamado VIDA.

Conforme uno va creciendo (creo yo) te vas dando cuenta cuándo tienes estos poderosos viajes hacia el interior; creo desde pequeños los hacemos y como forman parte de nuestro crecimiento espiritual no los vemos como algo nuevo o diferentes, simplemente los recorremos tomando información muy valiosa que nos “preparan” para la vida adulta. Cuando llegamos a esa etapa adulta o con un poco de mas conocimiento sobre que queremos en la vida, empezamos a tener estos despertares que nos lleva a tomar viajes dentro de nosotros mismos, en los cuales descubrimos hay tanto que no conocemos de nosotros que de un principio nos resistimos y queremos seguir ignorando todo eso que llevamos dentro… sin embargo considero que una vez que abrimos esa cajita y logramos ver esos destellos de información, ya no podemos seguir ignorando (o bueno si podemos si queremos así sea) el ir mas profundo y descubrir quien realmente somos y que queremos seguir alimentando para que crezca y forme parte esencial de nuestro ser, y que otras cosas las reconocemos mas no queremos sean protagonistas, solo queremos sean nuestros pequeños vigilantes que nos ayudan a detectar lo que nos causa incomodidad. 

Tengo muy presente uno de estos viajes que fue hace unos 6 o 5 años. Estaba pasando por una parte importante de crecimiento en mi vida; tanto personal, como madre, esposa, como amiga y como un ser que habita este planeta. La vida me dio un gran regalo al empujarme más a ir al interior y CONOCERME y saber quién soy. Fue un camino de mucha resistencia y a la vez muy liberador; tenia miedo de encontrar cosas dentro que no me gustaran, de conocer de frente a mi sombra y saludarla con el corazón literal en mi mano. Cuando empece a recorrer este camino al interior salieron uno que otro personaje que… hijos mano… me costo reconocerlos y saberlos parte de mi. Mi personaje del cual les contare hoy lo voy a llamar “detective insaciable”, vaya que salió a la luz y me hizo ver cosas que NO QUERIA VER. Me regalo la información de entender(me) algo que siempre en mi vida he dicho: tengo la memoria de un Elefante, sí, esa que dicen por ahí no olvida nada, la mente que recopila TODA LA INFORMACION que has vivido a lo largo de tu vida. Y claro, es maravilloso pensar en una mente tan recordativa; pero también se fueron acumulando recuerdos no tan agradables, recuerdos que cuando mi personaje “detective insaciable” entraba en acción desmarañaba literal un solo recuerdo y de él salía toda una serie de televisión completita con detalles precisos de todo lo que había ocurrido antes de haber vivido ese momento. Y qué pasaba en mí cuando el pequeño detective me iba lanzando nueva información de todo? ME SATURABA y como apenas empezaba a conocer este personaje no sabia cómo utilizarlo de manera sana y sin que me llevara a momentos de querer OLVIDARLO TODO y borrar esos recuerdos de mi mente. Al contrario lo empece a alimentar cada vez más, ya que llegaron momentos donde me obsesione con este DON, que tenia que recordar con lujo de detalle todo, y llego un punto donde me desconecte de la realidad; cree unas historias (que ahora que lo recuerdo me rio) donde la ficción superaba a la realidad. Y bueno para no hacerles el cuento largo… empece a identificar cómo Yo solita estaba saboteando este hermoso DON,  mi hermosa memoria de Elefante, y la estaba convirtiendo en una conversación interior donde todo estaba en mi contra y la vida no estaba siendo nada chida… Gracias a que en esos momentos iba a terapia, tomaba cursos y estuve acompañada de mi familia y amistades logre descifrar, y les puedo decir también descodifique a este “detective insaciable” parando todo en SECO. Me di cuenta del poder de mis pensamientos y que si seguía dandole carta abierta a este personaje iba a entrar en un laberinto de pensamientos FALSOS y creados solo por mí. Me senté un día y empece a redactarle una carta al detective, donde le agradecí por querer cuidar de mi y por haberse mostrado tal cual como es frente a mi, pero que ya no quería seguir acumulando información que solo me estaba desconectando del amor; le abrace con todas mis fuerzas y lo despedí diciendo lo siguiente:  Ya no necesito mas de tu servicio me diste un gran regalo y tu chamba por aquí ya termino. 

Y ahora les puedo compartir que sé ahí sigue ese detective, pero esta de una forma pasiva y en amor conmigo, no pretendo borrar recuerdos de mi mente (que para ser honestos si hubo algunos que en verdad los quise borrar, y me aferre tanto que, qué creen que paso? Jajajajaja, pues pensaba en ellos todo el tiempo y los alimentaba cada vez más); bien dice la siguiente frase: DONDE ENFOCAS TU ATENCIÓN, ENFOCAS TU ENERGÍA. Y vaya que esta frase me abrió a un mundo de grandes posibilidades. Empece a enfocarme en lo que me conecta al amor, todo lo que me da paz y felicidad, logrando llevar mi vida a un punto de gozar y disfrutar del presente.

Claro que durante estos viajes han salidos otros personajes; creo escribiré un par de capítulos mas de “Un viaje hacia el interior” para compartir con ustedes uno que otro personaje que me han dando grandes regalos y que me han demostrado quien es SOF y que es lo importante.

Les escribo como siempre con mucho cariño, deseando estas palabras les ayuden a conocerse mas y sobre todo conectarnos siempre al AMOR.

XOXO

SOF la cometa enamorada

Certeza?? o en realidad es Control

Mi querida comunidad de lectores, ya ando de nuevo por estos rumbos con muchos temas en mente y corazón que quiero compartir con ustedes. Como notaron tuve un periodo algo desaparecida… por mas que los pensamientos venían a mi mente y escribía sobre ellos me encontré con un tremendo bloqueo para redactar lo que en mi mente estaba constantemente rondando y nomas no me fluían las letras. Honestamente me forcé a escribir y lo que ocurrió es que mi escritura se bloqueo aun mas; por lo que decidí mejor dejar que la vida fluyera y cuando me sintiera de nuevo lista estaría aquí escribiendo de nuevo y logrando compartir lo que tanto me gusta hacer; estas filosofadas chidas que de pronto aparecen en mi mente. Y aquí ando logrando de nuevo ser una misma con el teclado de mi computadora y estoy escribiendo este lindo post el cual les comparto con todo mi amor.

Y pues bueno, qué quiero decir con este titulo de CERTEZA y CONTROL. En la vida me he topado con la importancia que le damos al tener CERTEZA de qué es lo que sigue en cada paso de nuestra vida y queremos saber TODO lo que se pueda para sentirnos seguros (o bueno es algo que me pasa y me ha llegado a pasar una y otra vez, que me sigue pasando. Solo ya lo alcanzo a ver desde otra perspectiva). Ese deseo, casi obsesivo, de poder saberlo TODO para poder estar bien me ha llevado a reflexionar en si este tipo de pensamiento me llena de paz o de miedo… y saben qué descubrí?… me lleva a sentir miedo, a sentir la necesidad de saber para «poder estar bien» por que (según mi ego, mi mente) es super necesario saber exactamente: que piensa, opina, necesita el otro para poder yo estar bien o saber que quiero, necesito o deseo; y mis pequeños grandes maestros me han ensenado a entender que este tipo de pensamiento es una falacia y solo me meto en un remolino de emociones… quiero controlar el saber que piensa el otro, solo porque me aferro a saber todo lo que piensa el otro, cuando muchas veces ni siquiera se yo que siento, como me siento o si quiero hablar sobre el tema. Y aquí es donde me cuestiono… entonces porque Yo Sof, sí necesito SABER exactamente todo lo que el otro no me quiere compartir??? Y  ya van varia veces llego a la conclusión de que no es SOF como ser humano el que quiere saberlo, es mi EGO que quiere controlarlo TODO… y como mi Ego hermoso me conoce tan bien, sabe que si entra el pensamiento de que NECESITO LA CERTEZA de saber la situación, seré feliz; y ahí me engancho en esa «necesidad» falsa de querer CONTROLAR todo sabiendo exactamente que pasa.

Y bueno que lindo es darme cuenta de esto, ahora cómo le hago para que la CERTEZA DEL CONTROL no se apodere de mi ser y me tenga todo 1 día pensando y dandole vueltas a como le haré para preguntarle al otro y me pueda confesar TODO LO QUE PIENSA, y al tener yo esa información la vida fluirá feliz y tendré paz. Les comparto este pequeño gran truco que he ido desarrollando el cual me ayuda en como cambiar de un pensamiento de miedo a otro mas amoroso. Cuando me doy cuenta estoy recurriendo a un pensamiento de CONTROL disfrazado de Certeza, hago una pausa, y así como lo van a leer, me pongo a hablar con mis pensamientos y la conversación se desarrolla un poco así:

Sof: ok mente ya tienes mi atención, con este pensamientos lograste te haga caso. Recuerdas hace 1 mes también surgió algo parecido? Y que fue lo que habíamos acordado tu y yo?? Que cuando necesitar un recordatorio de que aun falta seguir trabajando con el control, únicamente tu me ibas ayudar e hacérmelo ver, correcto?

Mente: Así es Sofi, por eso el día de hoy traje este pensamiento a tu atención.

Sof: Gracias (mente, ego, maestro) por este recordatorio, ya recibí el mensaje. Me ayudas a irnos a un pensamiento amoroso y salir ya de este pensamiento de miedo. Plis

Mente: Claro que si Sofi, ya capte tu atención y recibiste el mensaje….. Ahora vamos a recordar el vals de tu boda con tu papi y todo lo que platicaron ese día…..

Y listo, casi en automático me voy a ese recuerdo y solo me quedo con el recordatorio de que el CONTROL no me da paz y que el estar en presencia sí me la da. Es chistoso escribirlo, porque literal es una conversación de compas entre el ego y mi ser donde ya no se pelean y se ponen en guerra haber quien tiene la razón, solo es una conversación de amor entre 2 amigos que se aman y se conocen tan bien el uno al otro que saben como seguir nutriendo de amor esa mente tan linda que comparten en el ser humano que les toco habitar. Jajajaja lo escribí y sentí estaba describiendo la película de «Intensamente» pero en verdad algo así ocurre ahí arriba en el CPU de mi mente donde todo esto sucede.

Así que lectores les propongo algo. Dense esos momentos de platicas profundas con ustedes mismos y cuestionen TODO, TODO absolutamente TODO lo que piensan, pregúntate el para qué esta llegando este pensamiento, qué necesito aprender de el y llévenlo a un lugar donde les de paz y no se queden con todos esos pensamientos que no te dejan ni dormir. Fluir con la vida no significa no hacer nada y dejar los días pasen; fluir con la vida es surfear las olas de los pensamientos y elegir la mejor ola, la que te dejara con una sonrisota y un gran aprendizaje.

Con mucho cariño regreso a seguir compartiendo mis pensamientos y lo que voy concluyendo de ellos, buscando conectarme con el amor.

Los quiero,

SOF